domingo, 26 de agosto de 2007


A F…

¡Amada! entre las penas serias
Que se agolpan alrededor de mi
/camino terrenal,
(Triste camino, ¡ay!, donde no crece
Ni siquiera una rosa solitaria),
Mi alma al menos tiene un solaz
Soñando contigo, y allí dentro conoce
Un Edén de blando reposo.

Y de este modo tu memoria es para mí
Como alguna lejana isla encantada
En un mar tumultuoso,
Un océano latiendo lejos y libre
Con tormentas, pero donde mientras
/tanto
Los cielos más serenos continuamente
Sólo encima de esa isla brillante sonríen.

Edgar Allan Poe (1809-1849)
Foto: Ana Almendra, quien prestó su vision ocular fotográfica a esta edición del blog. Gracias Anis. Casi ves a Dios!

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hace ya muchos, muchos años,
en un reino junto al mar,
vivia una muchacha, cuyo nombre
os dare a conocer: Annabel Lee,
la cual no tenia otro pensamiento
que el de amar y ser amada por mi.

Yo era un chiquillo y ella una chiquilla
en este reino junto al mar;
pero nos amabamos con un amor que era mas que amor
yo y mi Annabel Lee,
con un amor que hasta los serafines
nos envidiaban, a ella como a mi.

Y esa fue la razon de que hace tiempo,
en este reino junto al mar,
soplara el viento de una nube helando
a mi bella Annabel Lee;
que sus padres de origen noble
se la llevaran lejos de mi
y fueran a enterrarla en un sepulcro,
alla en un reino junto al mar.

Angeles infelices en el cielo
nos envidiaban, a ella como a mi,
y esa fue la razon -todos lo saben
en ese reino junto al mar-
por la cual salio el viento de esa nube, de noche,
helando y matando a mi Annabel Lee.

Pero fue mas fuerte nuestro amor,
que el de aquellos, mas grande,
y ni los serafines arriba en el cielo
ni los demonios abajo en el mar,
podran mi alma separar del alma
de mi bella Annabel Lee.

Ya que no brilla la luna sin traerme
los sueños de la bella Annabel Lee,
y las estrellas no aparecen nunca
sin la mirada fiel de la bella Annabel Lee,
y asi durante el flujo y el reflujo,
duermo junto a mi esposa Annabel Lee,
en el triste sepulcro abandonado,
en nuestra tumba, alla en el mar.


Edgar Allan Poe



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besos...